Navarra es una tierra de contrastes y muy diferentes paisajes. Y Tierra Estella, una de las comarcas en que se subdivide, representa muy bien por sí misma esa variedad, pudiendo encontrar en ella desde zonas de alta montaña a estepas cerealistas, desde zonas húmedas a otras que ven escasas precipitaciones anuales.
Uno de los motivos más fotogénicos para mí, quizá por su proximidad física a donde resido, es el paisaje agrícola y cómo durante el año va rotando: de los verdes y amarillos de la colza y el incipiente trigal en marzo y abril al rojo de las amapolas en mayo y junio o al amarillo de nuevo de los girasoles en julio. Sin olvidar el bonito verde y posteriormente anaranjado y rojizo de los viñedos, entre abril y noviembre.

«El trabajo de un fotógrafo estará condenado al fracaso a menos que toque esa fibra que hace aflorar una respuesta emocional y visual común”
Galen Rowell